Recuerdos de otros aniversarios
El otro día pasé por mi colegio. A diferencia de lo que sucedía en un día de semana cualquiera de marzo a diciembre (antes de la pandemia, eso sí), esta vez no había bulla de escolares ni dictados o explicación de las lecciones por parte de los profesores: todo era silencio.
Estuve once años en el Santa Rosa de Lima (El Trébol, Los Olivos): exactamente lo que dura la Primaria y Secundaria. Hasta donde me acuerdo, el aniversario del cole siempre se celebraba, dentro y/o fuera del local. La figura fue similar por algún tiempo, salvo el siguiente año, en el que otra enfermedad global irrumpió y le fregó los planes (?) a la promo que venía después de la nuestra. Yo salí en 2008.
En mi época escolar el aniversario del cole se celebraba con diversas actividades, que empezaban en los primeros días de setiembre. Recuerdo actuaciones, paseos de antorchas, corsos y viajes con todo el plantel, estos últimos por lo general más allá de Chosica.
Este año todo fue diferente: hubo actividades, pero todo de manera virtual. Ya no hubo pollada como otros años. Esto último reemplazó a la fiesta en la que se cerraba la cuadra y en cierta manera era una excusa precisa para volver a ver a los muchachos. Una vez nos quedamos tomando y bailando al pie del escenario que ocupaba la pista hasta la 1 am aprox.
Había pasado por el cole. En el portón de entrada estaban pegados algunos avisos referentes a la suspensión de las clases presenciales: las letras casi ni se notaban. Ya con el Coronavirus bien controlado, habrá tiempo de que los alumnos y profes vuelvan y para mí, ir y ver cómo va todo por allá. A propósito de aniversarios, en 2024 se celebrarán las Bodas de Oro: que esa sea la mejor de todas.
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