Perder y ganar
Al momento de abrir los ojos para iniciar el día, Alianza Lima lideraba la tabla de la Liga Peruana de Vóley. El primer partido de la jornada echó a andar, pero la "carnecita" estaba fuera del campo: Universitario, que había perdido ante Alianza en el partido anterior, logró el triunfo en mesa. Un mal presagio, tal vez. Mientras tanto, Deportivo Soan y Kazoku No Perú se "mataban" en una final adelantada por la permanencia.
El plato fuerte del día era el Alianza Lima - San Martín. Un Alianza entonado tras ganar el clásico (así "vendieron" el partido en los días previos) enfrentaba al primer rival de exigencia real en la liga. Salieron a la venta las entradas y tuve que pelearla para conseguir una. Parecía que se agotaban, pero en un último esfuerzo el sistema "me hizo caso" y encontré una. La "cola" era larguísima y muchos pugnaron por sus entradas, pero solo unos cuantos (?) fuimos los afortunados.
El viaje a Villa El Salvador fue bastante entretenido. El micro puso un mix de pachanga y demás música bailable y yo con mis audífonos, escuchando las "olvidadas" de la 99. Hasta ahora no entiendo por qué nos hicieron bajar en Atocongo. Lo bueno fue que el recorrido se completó en otro micro y sin novedad. Para entonces ya había terminado el partido de semifondo: Atlético Atenea había vencido a Olva Latino.
El hecho que el segundo partido terminara 3-0 hacia que el margen para llegar al Polideportivo fuera más corto. Al llegar surgió un recuerdo inmediato: aquel 10 de agosto del 2019, cuando vi a Alexandra Grande ganar la medalla de oro en los Panamericanos. Esta vez la consigna era diferente. El coliseo ya estaba lleno y los equipos formados para la presentación oficial. Cuando fue anunciada Aixa Vigil, la hinchada de AL la pifió. A diferencia de las también bellas Marina Scherer (cuya hermana no tuvo minutos en la USMP) y Julieta Lazcano, la salida de Aixa como que no fue tan "prolija".
San Martín empezó mucho mejor con el apoyo de su público. Los errores de Alianza (sobre todo en la recepción) se sumaron a las buenas individualidades de la USMP para que el primer set terminara a favor de las "santas". Se esperaba una reacción blanquiazul para el segundo set, pero este resultó como un calco del segundo. Algunos buenos puntos despertaron la ilusión, pero San Martín siguió jugando parejito y se quedó también con el segundo set.
Cuando jugaba en Primera su equipo de fútbol, San Martín era motivo de burlas por su escasa convocatoria. Pues bien, el vóley como es que otra cosa. Alianza era mayoría, pero la hinchada santa no se quedaba atrás. Su gente gritaba "San Martín" y se oía fuerte y claro. Sin embargo, Alianza salió a jugarse la vida en el tercer set y lo ganó. Los errores fueron menos y AL descontó en el marcador. Un dato curioso: le correspondía sacar a Aixa, pero el técnico la cambió por Angélica Aquino, quien desde la época de las Baella, Yllescas, Camet y demás ha tenido buen saque. Pero cuando le tocaba a la ex Alianza reventaba de pifias el coliseo.
El cuarto set parecía inclinarse a favor de la San Martin, pero una buena racha de puntos aliancistas le puso drama. Cuando Alianza lo empató 24-24, el "Poli" parecía venirse abajo. Hasta que USMP consiguió los puntos que necesitaba y lo ganó. Fue 3-1 a favor de San Martín, que de esa manera pasó adelante en la tabla. A Aixa le importó nada los abucheos y los "retribuyó" con una buena cantidad de puntos. Un saque suyo propició el punto para ganar el partido. Quien fuera una de las más queridas en Alianza terminó siendo clave para ganarle a su exequipo. Y otra a quien fui a ver, como Fernanda Tomé, también hizo un buen partido. Pero quien la rompió toda fue Adeola Owokoniran, y no solo por la estadística de ser la mayor anotadora del partido. No la teníamos, pero la morena salió a jugar y se mandó un partidazo. En Alianza, Maëva hizo más puntos, pero le he visto mejores actuaciones que esta.
Al salir todos del coliseo, los hinchas fueron en busca de sus jugadoras favoritas. María Alejandra Marín e Ysabella fueron las más solicitadas. A pesar de la derrota, no hubo reproches, más allá de la lógica bronca (interna) de haber perdido. Es cierto que las chicas no hicieron su mejor partido, pero el cariño del hincha va más allá del resultado. Y yo regresé a casa luego de tomarme selfies con Flavia Montes (¡muy guapa!) y la Owokoniran. A esto último se debe el título de este posteo.
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