Los inquilinos
El camión de mudanza está a punto de partir. En él se lleva a una familia con sus pertenencias, pero también ilusiones y sueños. La que fue su casa por varios meses ya no lo es más. ¿La razón? No se sabe, pero encontrarán pronto otro lugar donde vivir.
Era una señora con sus dos hijos. Al papá no se le vio casi nunca, pero no los había dejado abandonados a su suerte. Los chicos no eran niños: una estudiaba en la Universidad y el otro no, pero con plena seguridad no estaba de vago. Los tres eran una familia bastante unida. La señora preparaba la comida y se juntaba con sus hijos a comer y también a conversar o ver televisión.
Al chico, como tantos otros de su edad, le gustaba mucho el fútbol. Era hincha de un equipo, pero paraba con un short de uno que tenía un animal acuático en su escudo. No se perdía un solo partido de su equipo, sin importar que fuera del torneo local o de afuera. Una vez gritó mucho un gol en un campeonato internacional. Su equipo estaba sacando un buen resultado (empate) de visita, pero para mala suerte el contrario demostró su fortaleza y volvió a anotar. Siguiendo con el chico, tenía una enamorada muy educada, que prácticamente era de la familia, esto porque casi todos los días "caía" por la casa. A veces hacían reuniones con sus amigos, aunque por el "reglamento" del condominio estas no podían prolongarse mucho ni ser tan bulliciosas.
La chica era bastante agraciada y también educada. Tenía pareja, aunque por su apariencia parecía ser su tío o su papá. El hombre también iba seguido a la casa y lo hacía bien uniformado. Una vez haciendo las compras en el mercado se les vio juntitos y él agarrándole los hombros. También tenía carro propio.
Hasta que un día al parecer se les venció el contrato, no hubo renovación y tuvieron que irse. En unas horas hicieron el ida y vuelta llevándose la ropa, los muebles y todo lo que trajeron. ¿Dónde estarán ahora? No se sabe.
Basada en hechos
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