Como una disculpa
El otro día fui por primera vez a una fiesta de revelación de género. Me sorprendió, puesto que no sabía que el organizador (un amigo de años, de la época del Cole) iba a ser papá nuevamente. Pues bien, ese día le caímos y pasamos un bonito momento. Pocas veces puedo verlos y por ello hacía que aprovechar.
Con los amigos que también estuvieron coincidimos en que iba a ser niña. Según yo, ello por el hecho de que ya tenía un hijo hombre. El show se llevó a cabo y fue realmente divertido. Sin embargo, a la hora de la hora salió el globo celeste, lo que significaba que iba a ser niño. Quedé bastante tocado (?) por la noticia, no así el chibolo, que se la "jugó" y así tendrá un hermanito. Luego de lamentar mi pronóstico fallido y de una sabrosa comida, nos retiramos. Ahora a esperar el baby shower y el nombre que le pondrán al pequeño.
Además de los padres que hacen todo un acontecimiento para anunciar si tendrán un varoncito o una mujercita, hay parejas que llevan con detalle la cuenta del tiempo en el que están. Ellos no esperan un año para algún gesto o detalle para con la otra personas, sino que lo hacen cada mes. Así, nacieron los "mesarios", uno, dos, tres, lo que transcurra. Algunos hasta lo publican en redes como para que todos se enteren de su amor (cuando la verdad es que por lo menos al 99 % no le interesa) o para "sacarle en cara" a los que no saben qué es eso (esto último algo personal). Es decir, como quien dice "no comas pan frente a los pobres".
Por último están los amantes de los animales, sobre todo de los perros. El cariño por estos animalitos es tal que hasta los incluyen como parte de su familia. Así, nacieron los llamados "perrhijos". Unos cánidos que se abren paso en un espacio "propio" de los homo sapiens sapiens. En lo personal, no sé por que me tienen cólera. Paso por la calle y me ladran de la nada, como si les fuera a hacer algo. O ya saben lo que pienso de esto (?).
Estos tres ítems tienen algo en común. Los padres que celebran fiestas de revelación de género, los que celebran mesarios o los que llaman perrhijos a sus mascotas. Hasta hace no mucho, yo los veía como gente huachafa. Sin embargo, cabe una suerte de "disculpa" para ellos. En el fondo, me die cuenta de que si hacen todo eso no está mal. Lo que pasa es que en estos últimos tiempos salieron unos tipos que uno dice "no basta serlo sino parecerlo", y me temo que cada vez son más. Nos están invadiendo. Y a estos si les caería a pelo lo de huachafos, pero capaz me quedaría corto.
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