Una previa larga
Alianza Lima tenía que asegurar la clasificación ante un Géminis dispuesto a ganar para forzar el extra game. El día anterior Universitario le había ganado a San Martín y forzaba el tercer partido, por lo que Alianza, de vencer a los de Comas, podría convertirse en el primer finalista y esperar en balcón a su rival.
Por tratarse de un partido en el que el pase a la final estaba en juego, las entradas volaron. Esta vez hubo que bregar más para conseguir una y finalmente se logró. Por qué no esperaste a la final, me dijeron, pero había una "motivación" para ir justo ese día y no era precisamente ver a las chicas de AL. En el preliminar jugaban Regatas Lima y Atlético Atenea por el quinto lugar. Como se conoce en el mundillo voleibolístico, a las jugadoras del CRL les dicen "las bellas", y para mí la más es una que vino casi a media temporada: Katy Ryan.
El partido terminó 3-1 para Regatas, que se hizo del quinto lugar de la temporada. Terminó el partido, Alianza ya había salido al campo y la hinchada armaba el tono en las tribunas, mientras Katy declaraba a la prensa. Como cabía la posibilidad de que fuera su despedida del vóley peruano, había que avivarse para conseguir un selfie o un autógrafo. Por suerte, conseguí ambos. Con algunos hinchas más nos quedamos esperando fuera del coliseo (pero sin salir del polideportivo) a la espera de las chicas. Y de taquito, una foto con Petra Schwartzman, con quien Katheryn Hope peleaba el puesto. La jornada terminó con dos selfies y tres autógrafos en total, a este último grupo se sumaron otra estadounidense y una dominicana.
Alianza ganó su partido y clasificó a la final. Un partido que pintaba parejo y terminó con claro dominio blanquiazul. Días después, USMP le ganó en el partidazo de la temporada a Universitario y logró su clasificación. A la semana siguiente, en medio de todo un marasmo que hasta ahora sigue, llegó una gran noticia: Katy Ryan se quedaba en Regatas.
La primera final fue un mazazo para Alianza. La San Martín ganó 3-0 y se puso a tiro del título. Si bien no fue una papeada, AL quedó en una situación límite, pues debía ganar sí o sí el segundo partido. Si Alianza pierde la primera final no voy a la segunda, me dije, y cumplí mi palabra. Así, a acomodarse frente a la TV para ver la segunda final.
En el partido se vio a "otro" Alianza, que ganó el primer set, remontó el tercero y supo liquidar el cuarto. El segundo fue ampliamente dominado por la San Martín, que con el apoyo de la hinchada buscaba rematar en el segundo partido pero no lo logró. Y así llegamos a la tercera final, que cerrará una temporada peleada de principio a fin.
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