Cusco 2023: El "tour" del boleto

La idea era hacer el recorrido el jueves, pero decidí postergarlo un día. Curiosamente ese día fue el primero que tomé desayuno en el hospedaje, para luego ir a comprar el boleto turístico. Una espera mínima y ya tenía el boleto en la mano. Había visto videos en YouTube para tener una idea previa de lo que iba a conocer.

El punto de partida fue la Plaza de Armas. Luego de la foto de rigor empezó la parte interesante: había visto que la entrada a Sacsayhuamán no estaba tan lejos, por lo que podía llegar caminando. Sin embargo, había que pasar por un camino bien empinado para llegar. A poco de la entrada paré y al voltear la vista de la ciudad era tremenda. En poco tiempo había subido bastante y desde ahí se veía la ciudad con los cerros.

Hasta ese momento el clima era agradable, sin embargo, una vez dentro de Sacsayhuamán empezó la lluvia. Como precaución llevaba el plástico (comprado ese mismo día en el hospedaje) en el morral. Mientras recorría el lugar sonaron unos relámpagos. Me dio medio, puesto que un par de años antes hubo algo así en Lima y yo no sabía qué hacer. Afortunadamente no hubo más. Mucho verdor y unas estructuras enormes que es increíble cómo las trasladaron y pusieron en su lugar. En junio, cuando se representa el Inti Raymi, el sitio revienta. Como había que reponer fuerzas por la tremenda caminata, llevaba conmigo mi agua.

El recorrido siguió por el Cristo Blanco, Tambomachay, Puka Pucará y Kenko. Al estar lejos el uno del otro había que tomar micro, salvo entre Tambomachay y Puka Pucará, que están muy próximos entre sí. Al igual que en Sacsayhuamán, había que caminar bastante, pero cada paso lo valía. Un detalle: aunque el boleto estaba dentro del morral, igual le entró agua y quedó recontra empapado.

Eran casi las 5 pm cuando el recorrido terminó y había que tomar otro micro para regresar. Luego de pagar el pasaje me di cuenta que no tenía un sol. Al bajarme me di cuenta que el hospedaje quedaba algo lejos, pero caminando en línea recta podía acercarme bastante. En el recorrido pasé por la Cervecería, cuyo producto auspició en su momento al Cienciano. Finalmente llegué y era hora de descansar, para luego salir y hacer otro recorrido nocturno con todo y lluvia.

Pero en medio de tanta lluvia y frío en la noche, primó el "sentido común": en todas las noches que estuve no vi a nadie con manga corta. Algunos chicos (hombres y mujeres) caminaban en short, pero como si nada. Solamente encontré a un "loquito" que se le ocurrió salir a correr esa noche: le quise seguir el ritmo hasta que dobló una esquina y lo perdí de vista. Luego de comer algo a unas cuadras del hospedaje, llegó el momento de regresar y descansar para salir temprano al día siguiente y hacer realidad el sueño de Machu Picchu.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Perder y ganar

Aquella Regional

El "Pirata" sí se fue